ARRIBA
CHILE!!!!
PONTE DE PIE!
¿Qué puedos hacer? ¿cómo puede una sóla persona contribuir al destino del mundo?
Cuando todo pase, cuando los millonarios no quieran seguir acumulando riquezas y en vez de aspirar a ganar más y más dinero comiencen a repartir sus ganancias excesivas entre los pobres del mundo; cuando el tonto no sea motivo de burla ni el perdedor objeto de menosprecio; cuando a los indios se los escuche con la atención que se atiende a un pariente; cuando las caras gordas y oscuras nos resulten tan elegantes como las blancas y fruncidas, cuando la matanza de ballenas nos alarme y nos movilice, cuando la existencia de un solo miserable motive una teletón e impida que los que tienen demás duerman tranquilos, cuando nadie viole un niño, cuando nadie mate por dinero, cuando el tipo que roba nos importe más que lo robado; cuando al cabo de un tiempo el poder canse a los que lo han tenido y contentos por lo realizado inviten a otros a ocupar sus puestos; cuando los curas y pastores de todo tipo estén dispuestos a matar a Dios por salvar a un hombre, cuando los pollos de criadero nos den pena de verdad; cuando el que puede ganar ceda el paso al rezagado; cuando el prójimo nos interese tanto como nosotros mismos… ese día no habrá nadie para contarlo.

El día del año nuevo es la fecha que por tradición hacemos nuestra lista de propósitos (tenemos un año por delante y nada parece imposible), siempre comenzamos enero con una multitud de buenos propósitos y tal vez para que no se olviden, los anotamos en una libreta una agenda o algo, pero para cuando diciembre asoma sus días en el calendario sentimos una gran desazón ¿por qué?, porque descubrimos que muchos de esos propósitos quedaron sin cumplir. No obstante por lo que a incumplimientos se refiere, estamos muy bien acompañados; tomemos el caso de Benjamín Franklin, de joven elaboró una lista de doce propósitos, a la que luego agregó un fatídico decimotercero (imitar a Jesús y a Sócrates). En su autobiografía anotó que le costaban mucho trabajo el segundo (silencio: evitar conversaciones frívolas), el tercero (orden: poner cada cosa en su lugar), y el quinto (frugalidad: no desperdiciar nada).
"Se quitó el pelito de los ojos y miro a su mamá que la acompañaba en la fila esperando su turno para sentarse en las rodillas de Papá Noél -había esperado largo rato su turno-, al fín la espera terminó y ella se sentó en las faldas del viejo: ¿que desea para esta navidad esta linda chiquita - dijo Papá Noél- ¿será una muñeca nueva o una bicicleta?, no -dijo la pequeña mirándolo con sus ojitos verdes- sólo quiero que sanes a mi papá que está muy enfermito- el hombrecito la miró con compasión- pero, Papá Noél no puede hacer eso pequeña- le dijo- pero si puede traerte una linda muñeca nueva- la pequeña pareció ignorar esa respuesta pues sólo le repitió su anterior pedido- no, sólo quiero que sanes a mi papá!, pero Papá Noel no puede hacer eso- le dijo el hombre, pero ahora la niña lloraba y golpeaba el pecho del hombre con sus puñitos, no por rabia sino por fustración, al momento que decía- ¡si!, ¡si puedes!,¡la biblia lo dice tu amas a los niños, tú eres Dios... está bien -dijo el hombre dando un profundo suspiro- Papá Noel verá lo que puede hacer -la chiquita se bajó secando las lágrimas, no sin antes haber dado un cariñoso beso al hombre y se despidio agitando su manita- en la fila un chiquillo pecoso le dijo a su mamá- algo no anda bien mamá, mira, ¡Papa Noél...esta llorando. "