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lunes, 3 de octubre de 2011

Protesto!!!!


No se combate el fuego con el fuego, si denuncias algún descalabro social o injusticia el único que se sentirá aliviado serás tu. El sistema enseguida moverá sus tentáculos para volverte a alinear con las demas ovejas. No importa si el sistema sea "democrático" o no siempre existe un "lider" el cual se sirve de los recursos sociales para imponer su pensamiento y luego hace creer a los demas que esta siguiendo sus deseos. El sistema necesita de la masa de la multitud, de ese grupo de personas que no desean caminar con sus propias piernas y pensar con sus propias mentes.

Si obras movido por tu conciencia eso es bueno, cuando una persona se escuda detras de una ideologia o religión para expresar sus ideas, solamente pone en claro que no tiene una conciencia propia. Todos deberiamos hablar solamente basandonos en nuestra autoridad, y ser egoistas: buscar nuestra realización personal. ¿Quién eres tu para guiar a alguien? especialmente si no eres capaz de guiarte a ti mismo.

No puedes darle libertad o paz espiritual a alguien gratúitamente, no lo apreciará o peor aún te seguirá esperando que le sigas alimentando. Los lideres son una farsa, son la mas comoda de las elecciones de vida. La mayoria de las personas ni vive, ni siquiera sobrevive, sobremuere y se engaña esperando el milagro, la redención el cambio social y otras pavadas.

Rebelate al sistema. sal de el , busca tu propia verdad interior...

martes, 24 de mayo de 2011

Censura y represión


No confundir orden con represión ni peras con manzanas.

Mirar hacia delante está bien, pero si no mira para atrás, capaz que vuelva sobre sus huellas sin querer.
La historia sirve para eso, ¿saben? Algunos prefieren las anteojeras del caballo para no ver, pero el asunto es que no se puede poner una venda encima de una herida que no se ha tratado con el debido cuidado, ni el debido respeto. De eso modo la herida se infecta en vez de sanar ¿saben?

Un país que censure, aunque sea a una sola persona, condena la veracidadde sus palabras. La censura es la destrucción de la misma acción de la palabra fuera de ti y por lo tanto, de la verdad.No existe verdad en un país que censure, aunque sea a una sola persona.

¿Usted no está de acuerdo? Perfecto; que bueno que se pueda conversar y que nadie lo censure, lo torture por ello, ni lo borre del mapa



viernes, 20 de mayo de 2011

Que dificil es salvar al mundo desde un blog


Vivimos tiempos difíciles. Incluso en el mundo virtual. hay quienes pretenden radicalizar el pensamiento: provocadores, banderilleros, picadores. La democracia lleva en su seno una contradicccón: debe tolerar al otro a pesar de que el otro no la tolere a ella.

Suscribo a las protesta por Hidroaisén: no hay por qué esconder la cabeza, tampoco se le debe sugerir a nadie que lo haga; es poco ético echarse las manos dentro de los bolsillos del pantalón y silbar mientras se desvía la mirada hacia un paisaje etéreo, liviano, hasta cómodo,mientras la economía empresarial nos escupe un asqueroso gargajo al ojo, o golpea las más elementales sensibilidades. Cada expresión de abuso debe ser respondida con una expresión contundente y decidida de la sensatez. Por eso aplaudo a quienes en algún momento han politizado estos espacio al salirle al paso a la sandez, a la ignominia. Yo cierro filas con el pensamiento anti-fascista, anti-patriotero, anti-militarista. Es una cuestión de principios.
Sin más

lunes, 5 de abril de 2010

Revoluciones y Dictaduras


De Robespierre a Lenín, quizás la perversión suprema de los ideales revolucionarios ha consistido en vincular la emancipación del hombre, su anhelo de libertad, con la dictadura. Para que esta aberración histórica se diera fue necesario que ambos hombres (que tenían en común su pasión por la felicidad del prójimo y su consecuente olvido de sí mismos, su absoluta falta de egolatría) cometieran, en circunstancias muy distintas, dos colosales errores. El primero consistió en pensar que era posible alcanzar la libertad (que es el fin de todo proceso revolucionario) suprimiéndola provisionalmente (ejercer la dictadura como medio adecuado para consolidar los ideales revolucionarios). Y el segundo consistió en creer que podía haber una forma colectiva, hasta democrática de ejercer la dictadura. Robespierre habló de dictadura y terror revolucionario para salvar la República. Lenín concibió la dictadura del proletariado (atribuyendo astutamente semejante engendro al propio Marx) como el terror de clase para crear una sociedad sin clases. Que pasión, inteligencia y capacidad estratégica pusieron aquellos dos grandes líderes en crear esa figura de la dictadura como forma de gobierno. Y, peor aun, como forma de gobierno revolucionario. Ninguno de los dos disfrutó del poder los escasos años que fueron necesarios para que las dictaduras que ambos engendraron mostrarán que no eran otra cosa que la guillotina de todos los ideales revolucionarios. En menos de diez años, el terror de los grandes y puros revolucionarios, Marat, Saint Just y Robespierre, desembocó en Napoleón Bonaparte, el primer militar de la historia contemporánea que se haya hecho elegir dictador en forma democrática. Y aquella dictadura del proletariado, tan colectivamente elaborada por Trosky, Bujarín, Piatajov, Porbachensky, bajo la dirección de Lenín, desembocó, cinco años después de muerto el bueno, el santo de la revolución, Vladimir Ilich Lenín, se convirtió en el más absoluto arbitrario y cruel poder personal que se haya conocido en la historia hasta entonces: el gobierno de Issif Visiaronovic Cugazuili, el modesto hijo de un zapatero de Georgia que murió siendo Stalin, el supremo dictador de Rusia (o: camarada Stalin, Sec. Gral del PC soviético y Presidente de la URSS). Dos siglos completos. El estremecimiento de todas las sociedades europeas en uno u otro sentido. Elites de todos los países exterminadas. Veinte millones de campesinos rusos, cuando menos, sepultados por la colectivización o arrancados por ella de sus hogares, parecen que no han sido suficientes para lo que queremos demostrar: que no existen dictaduras, sino dictadores y que los gobiernos de los dictadores conducen a todo, menos a la libertad.


viernes, 17 de julio de 2009

Votar la guerra

Ir a la guerra o colaborar con quienes van a la guerra no es una decisión cualquiera. Los ciudadanos de los estados que acuden a un conflicto armado nos convertimos en cómplices de asesinatos y esto no es algo que unos gobernantes puedan decidir porque sí. Organizar un referéndum conlleva tiempo, dinero y esfuerzos considerables, pero minúsculos comparados con los que implica afrontar una guerra. Sólo en caso de recibir un ataque en territorio propio que requiriera una respuesta defensiva inmediata sería justificable que las fuerzas armadas actuasen. Importante matiz: estas movilizaciones armadas inmediatas deberían cubrir su propio territorio. Cualquier salida de las fuerzas armadas fuera Y dentro de su territorio requeriría ese referéndum. En el caso de legislaciones que no contemplen referéndums vinculantes, se deberían iniciar procesos de cambios constitucionales.¿Qué hacer cuando tu gobierno no inicia el referéndum?Organizarlo en el ámbito en el que tengas jurisdicción, de forma consultiva. Como iniciativa cívica sin vinculación legal. A nivel municipal, regional, comunal ... a nivel humano...