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lunes, 1 de junio de 2026

Siddhartha y el materialista que lo lee

Estoy leyendo la vida de Siddhartha. Cada capítulo, cada página, cada renglón invita a la reflexión. Bueno, estoy leyendo un resumen — lo vi en un reel y me enganchó. Así son los tiempos.

La pregunta que me persigue desde la primera página: ¿se puede alcanzar la felicidad, la verdad, a través del sufrimiento? Él pensó que sí. Luego cambió de parecer. Pero primero sufrió, porque si buscas el sufrimiento con disciplina, con método, aprenderás a no sufrirlo y llegarás a algo parecido a la paz. Una paz relativa, que ya es bastante.

Era de buena cuna. Lo dejó todo — fortuna, familia, amigos — y se convirtió en un hombre nuevo, sin pasado y sin futuro. Vivía como un mendigo, en el bosque, comiendo lo que la naturaleza tenía a bien ofrecerle o las sobras que algún alma generosa dejaba caer. Era un samana. Más tarde comprendería que ese tampoco era el camino. Que el camino hacia la verdad pasa por el término medio. Pero antes de llegar a esa conclusión, experimentó algo que yo — desde mi silla, con mi café y mi pantalla — envidio profundamente.

Porque hay una pregunta que no me abandona: ¿se puede, a través de la meditación, llegar a perder la conciencia de uno mismo? ¿Salir del cuerpo, fundirse en lo que te rodea, o verte a ti mismo desde afuera, quieto, ajeno al ruido? Él lo consiguió. Alcanzó el punto en que pudo escuchar su voz interior sin que nada la enturbiara. Y esa voz le dijo: siéntate bajo el árbol Bodhi. Y allí llegó al Buda.

Es normal que leyendo te adentres tanto que creas vivir lo leído. Pero lo que encuentro en Siddhartha no es ficción exótica — es un desasosiego espiritual perfectamente extrapolable al mío. Y sospecho que al de muchos. Esas preguntas que aparecen de noche, o a media tarde, o sin aviso, y que nadie puede responder por ti, porque la respuesta — si existe — solo vive en tu interior.

¿Me convertiré al budismo? No lo creo. Y la razón es sencilla: no tengo ningún interés en hacerme una foto con el Lama de turno, postearla con un hashtag de consciencia colectiva y abogar por la desocupación del Tíbet desde la comodidad de mi materialismo occidental. Si quisiera encaminar mi vida hacia ese punto, lo haría con todas las consecuencias. Renunciaría a todo. Y…

La verdad es que no estoy dispuesto.

Soy un materialista. Necesito una familia. Necesito amigos. Necesito ese conjunto de cosas imperfectas y contradictorias que llamamos vida ordinaria, y que Siddhartha abandonó sin mirar atrás.

Quizás en eso está la diferencia entre él y yo. Él buscaba la verdad a cualquier precio. Yo la busco, sí — pero con descuento, si es posible.

domingo, 21 de julio de 2013

Un día cualquiera no quiero escribir


Ustedes me disculpan, pero hoy no tengo deseos de escribir.
Quizás sea por a los recuerdos, el hombre fuerte se ha doblegado como un junco contra el viento. Por un instante me he dejado mecer por el fantasma de los recuerdos, al igual que un gigante tiende sus manos hacia mi para reclamar lo suyo...Hoy no se ni lo que quiero, no se quien soy, ni por que estoy aquí... todo se pierde, todo se contradice, todo se neutraliza.... El sol se levanta y desde mi ventana veo el horizonte, que año tras año se evade y se aleja aún más.
Los recuerdos van, los recuerdos vienen, un pie aquí, un paso allá!!!y el ahora donde está??? Si en el ahora los príncipes y las princesas se han convertido en bandidos del espacio con efectos especiales, los juegos de inocencia se transforman en juegos de violencia, sin contar que desde hace medio siglo la "bomba" todavía nos asecha, nunca antes la tierra nos había mostrado su miseria como ahora.
 Muchos nombres de virus de han multiplicado, la guerra la vemos en directo y la muerte se ha acostumbrado a mostrarnos su cabeza..¿Hacia dónde van las teorías de la evolución???¿¿Hacia dónde van los discursos y las revoluciones???¿¿Que hemos venido a hacer en esta vida de infierno si tenemos que vivir sin amor???Es posible que tengamos que crear nuevamente el universo, cambiar los siglos y cambiar las horas. Los reyes le han dado paso a los hombres de negocios, el dinero ha comprado las religiones...¿¿Vamos hacia adelante o hacia atrás??? Y YO!! a partir de mi pantalla, soy un mirón que no abre nunca su puerta, la llave la he perdido debido a otras ilusiones... Ustedes me disculpan pero hoy no tengo deseos de escribir!!!