martes, 30 de noviembre de 2010

Cambios


Cada célula del cuerpo humano se regenera como media cada 7 años como, las serpientes a nuestro modo mudamos la piel, biológica mente somos personas nuevas, quizá y a nuestro entender parecemos los mismos, el cambio no es siempre visible, al menos no en la mayoría, pero todos cambiamos por completo, para siempre, y claro es normal, el cambio es un imperativo biológico, cuando decimos que la gente no cambia los científicos se echan las manos a la cabeza porque el cambio es la única constante en la ciencia; la energía y la materia siempre están cambiando, metamorfoseándose, fusionándose, creciendo, muriendo, lo antinaturales que no queramos cambiar, que queramos aferrarnos a viejos recuerdos en lugar de generar otros, que insistamos en creer que pese a los corolarios científicos, todo en la vida es permanente, el cambio es constante, como vivamos ese cambio depende de nosotros, puede parecernos la muerte o una segunda oportunidad. Si nos relajamos y nos dejamos llevar puede parecernos, adrenalina pura, como si en cualquier momento tuviéramos otra oportunidad, con otra persona en otro lugar, como si en cualquier momento pudiéramos nacer de nuevo...

jueves, 28 de octubre de 2010

Libertad y verdad

Los disparos alrededor, nos impiden oír bien, pero, la voz humana es diferente de los otros sonidos, puede hacerce oír por encima de los ruidos que lo inundan todo, aunque no esté gritando, aunque sea un susurro, hasta el murmullo más leve silenciaría un ejército, cuando dice la verdad...

sábado, 23 de octubre de 2010

Máscaras



Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, fingiendo no ser lo que soy, lo hago para atraer a la gente.

Luego descubro que solo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara. Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara. Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro, que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimar, es la máscara. Me pongo una máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado.

Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras, es precisamente lo que impido con ellas.

martes, 19 de octubre de 2010

Fe de erratas



Dice:
"Ten un hijo, planta un árbol y lee un libro"

Debe decir:
"Asegurate de que el hijo es tuyo, recicla y lee un blog"

viernes, 15 de octubre de 2010

Desaparecidos


Hoy me puse a pensar en lo impensable para escribir lo impublicable y luego retornar donde nunca deberia haber retornado. (me persiguen llantos, gritos y fantasmas...me pregunto porque.)

Agusto Pinochet

miércoles, 13 de octubre de 2010

Luz



...300.000 años despues de producirse el big bang el universo se aclaró...


La luz, que no encontraba espacio entre la densidad de electrones, empezo a viajar a medida que estos se fueron debilitando y quedaron confinados en sus orbitas alrdedor del nucleo de los átomos.

martes, 12 de octubre de 2010

En silencio... se ama




La vida es un concierto.
Su música sólo dura el tiempo que tardan las notas en expirar en el aire. Cuando termina el concierto, único e irrepetible, los instrumentos vuelven a sus sarcófagos, de donde sólo volverán a salir para interpretar una nueva música, tal vez la misma, pero nunca igual. Hay vidas que esconden su último trance entre la algarabía apoteósica de toda la orquesta, mientras que otras caminan tranquilas hacia la nota postrera, delicada como un suspiro casi imperceptible, que anunciará su extinción. Cuando el concierto concluye con el fragor de todos los instrumentos, el público tiende a aplaudir antes de que la música haya cesado del todo. La ovación se encadena, así, con las notas enardecidas que aún vibran en el aire. Sin embargo, cuando la interpretación se consuma con una de esas notas tenues y solitarias del último instrumento en activo, la audiencia suele guardar un segundo de silencio antes de proceder a la aclamación.