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martes, 12 de mayo de 2026

La incomodidad de nombrar lo cotidiano



Hay una resistencia estética a imaginar la cotidianeidad biológica ajena. Cagar es la certeza más absoluta de nuestra especie, pero la vida social exige una intimidad que raya en la negación. A diferencia de mear —más breve, menos ritual—, el acto de cagar impone un silencio que preferimos ignorar.

​La palabra no ayuda. "Cagar" es rotunda y legítima, pero ha sido expulsada de los salones y hasta del corrector de Word. Esta omisión no es inocente: el lenguaje que no se nombra, se administra. Al eliminar el término del registro oficial, el acto no desaparece, pero sí la posibilidad de mencionarlo sin incomodar. En su lugar, el eufemismo construye una arquitectura de niebla: se "defeca", se"excreta" o se "evacúa".

 El cuerpo traducido al latín deja de ser carne para ser un expediente clínico. Aquí el pudor se vuelve jerarquía. El código culto levanta barreras; el médico que pregunta por "hábitos de excreción " no es delicado, es distante. El paciente, que caga perfectamente pero jamás ha "excretado", queda desorientado ante su propio organismo. Como decía un viejo profesor de teoria de la comunicación: el lenguaje que no llega al otro no es lenguaje, es performance. Los eufemismos no protegen al paciente, lo alejan. Un vocabulario diseñado para que ciertos cuerpos no se nombren es un vocabulario diseñado para que ciertos cuerpos no importen. 

Word puede seguir ignorando la palabra; yo no voy a cambiarle el nombre.

Ya lo dice un querido poema:

"De los placeres sin pecar, el mejor es el cagar... Cagar es un placer de cagar nadie se escapa" 

lunes, 27 de abril de 2026

El diccionario de los afuerinos


Quizá no hay un momento preciso —no tiene fecha, pero sí peso— en que una palabra ajena te cae encima y de golpe entiendes que el país ya no es el mismo. No lo entiendes por las noticias ni por las estadísticas de migración. Lo entiendes porque alguien escribe chamo con su propia letra, en un papel o en un mensaje de WhatsApp, y esa grafía te dice más que cualquier titular: este ya es otro lugar.

Chile empieza a ser otro país en las palabras.

Y lo curioso es que el idioma no cambia por decreto. Cambia por roce, por convivencia, por la necesidad humana y urgente de hacerse entender. Llegan las palabras nuevas sin pedir permiso, se instalan en la conversación cotidiana, y un día ya no te sorprenden. Ese día, sin que nadie te haya avisado, algo se movió.

Pero el cambio tiene su otra cara, más silenciosa y más dolorosa: las palabras que perdemos, las que se quedan atrás, las nuestras. La polola, la hallulla la guagua la pichanga. Las palabras  no son solo vocabulario. Son coordenadas biográficas. Son la manera en que uno aprendió a nombrar el mundo cuando el mundo todavía cabía en un barrio, en una cancha de tierra, en la voz de alguien que ya no está.

Dejarlas no es solo cambiar de léxico. Es soltar, de a poco, la versión de uno mismo que necesitaba esas palabras para existir.

Y entonces vienen los ritos de los que migran y de nosotros que simplemente vemos cómo nuestro país muta alrededor de ellos... Y que nos queda, buscar en librerías de viejo un diccionario de localismos de nuestro pasado, ensayar el acento de la supervivencia, hablarle al espejo. Aprender a decir las cosas de otra manera para que te entiendan, aunque por dentro sigas pensando en hallulla (y no en arepas), aunque por dentro todavía juegues cachipún para decidir algo.

Las lenguas no mueren. Se transforman, se mezclan, se negocian. Pero en esa negociación siempre hay algo que se pierde y algo que duele perder. No porque lo nuevo sea peor. Sino porque lo viejo era tuyo, era de aquí, era de antes.

Y antes, a veces, es el único lugar donde uno todavía se reconoce.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El poder de la palabra


                   Hoy en día que nos golpean con anuncios publicitarios, la imagen tiene un sitial de honor en la comunicación (comercial) Internet te entrega todo en imágenes y todos quieren que les des un me gusta a su foto de portada de facebook, me pregunto ¿dónde está la palabra escrita?, a que arcón fue relegada, y mas aún que es la palabra…

Palabra= sonido o conjunto de sonidos que designan una cosa o expresan una idea.
La palabra es el gérmen: logos spermatikós de los griegos (la palabra germinativa), o también: ..."y el verbo se hizo carne".

                 Claro, la palabra es lo primero, pero no basta, es pobre... y cada vez la usamos con menos acierto. ¡Cuánto ha perdido el lenguaje oral!
La gente hablaba mejor hace décadas, siglos. Ahora, "gracias" a la televisión y a los planes educativos, cada vez se habla peor y se respeta menos, y tal vez sea cierto lo que se dice, pero me niego a creerlo que el lenguaje no se está deteriorando sino en cambio solo evoluciona como todo, para ajustarse al tiempo actual, es como con la música, tus papas te dicen:
-" es que en mis tiempos la música si era música, no puro ruido como el de los greñudos de ahora" es simplemente algo que el hombre necesita, para que no haya un suicidio en masa causado por el tedio de siempre lo mismo.



              Siempre he escuchado hasta del hartazgo lo de :"una imagen vale más que mil palabras", lo cierto es que odio las frases hechas, y es por eso que he llegado a esta encrucijada imágenes o palabras, y claro no hay porque hacer comparaciones (siempre he pensado que las comparaciones son odiosas), pienso que la palabra tiene mas fuerza interpretativa, porque claro la cuestión es como defines una imagen como la expresas, pues con PALABRAS.

               Entonces las palabras son suficientes?, pues bien no son suficientes ni insuficientes, se puede expresar lo que se quiere y a veces no, pero no es culpa del lenguaje ni la palabra, es el tándem Emisor-Receptor, intervienen demasiados factores en la comunicación y el lenguaje  me perdería en un abismo negro tratando de explicar, para que se den una idea:

-Un español le dice a un mexicano:
- "oye macho, que acabo de coger a tu gato y me araño" entonces la reacción del mexicano va ha ser correr al español por la violación de su gato, a lo que el mexicano le contará de ese suceso a otro español y le dirá:
- "oye güey que fulanito se cogió a mi gato y pues lo tuve que correr" a lo que el español abriría lo ojos y preguntaría
-¿eres homosexual? ¿cómo que corriste a fulanito? a lo que el mexicano diría:
- "!!¿¿QUE, ME ESTAS DICIENDO MARICON??!! a lo que el español diría "no me mal entiendas por favor" a lo que el mexicano diría:
- "A MI NADIE ME DICE MARICON HIJO DE TU REPUTISIMA MADRE" (perdón pero esas letras eran necesarias) y ya en este punto de intercambio de palabras, pasaría a la otra forma de expresión humana, es decir la corporal, y en este caso esa acción seria, el comienzo de una tremenda batalla campal… así que casi siempre las palabras son suficientes para crear una reacción en la otra persona, ¿pero porque para llamar a la violencia es tan sencillo? y en cambio para lograr una conquista necesitas de todos los verbos habidos y por haber y de mucha inteligencia para entremezclarlos , bueno para eso están los escritores los señores de la palabra, Yo he conocido muchos así , los lees y en ese momento , en la réplica, te lo sueltan y lo ves tan claro ... A veces pienso que existe una fórmula que cada palabra tiene un lugar determinado y esas personas saben cuál es, construyen poniéndolas en su lugar que sólo ellos conocen y adquiere tanta luz que no te cabe duda de su significado , no existen malas interpretaciones.

domingo, 6 de marzo de 2011

Deserciones



Cada año cientos de blogs caen por su propio peso, a esta altura del año toca lamentarse de la escasez de nuevos post o actualizaciones a pesar que se espera que diciembre nos traiga un aluvión de nuevos aportes. bueno ya estamos en marzo y voy a suponer que sabemos lo que se avecina, y debería aprobechar estas lineas para escribir otra cosa...
Decir que es triste es poco, me apena ver que gratos blogs que seguía ya no van más, ¿no hán podido sobrevivir por desgracia a la crisis general creada por el uso y abuso de las redes sociales? Poco puedo añadir a la falta de una merecida despedida, sólo una reflexión un tanto peregrina: los blogs, como casi todo, tienen sus ciclos vitales, las ganas de escribir es lo que hace que un blog sobreviva o no, pero eso no quiere decir que el cierre de un blog sea una mala noticia para todos (tenga muchos o pocos seguidores), pero la vida sigue y podemos llegra a la conclusión de que la actualidad nos ofrece muchos y muy buenos pretextos para escibir...

viernes, 30 de abril de 2010

¿Quién fué Amado Alonso?



Un tiempo los Argentinos pensaron no sólo en permitirse, sino en estimular los vicios del lenguaje, para crear con esos subproductos una lengua propia. Durante uno de esos ataques de soberbia que tanto daño le han hecho, Argentina quiso tener su propio idioma nacional, y se propuso adoptar he imponer a todos una de las muchas lenguas fragmentarias que posee cada país, y en este caso particular el “lunfardo”, pero esta idea paso por suerte, como otras plagas, no exactamente el tal lunfardo o el habla de la plebe, sino la idea de generalizarlo convirtiéndolo en un idioma Argentino. Afortunadamente no los cegó el afán d homogenía; vino una reacción, fundaron el Instituto de Estudios Lingüísticos y contrataron a Amado Alonso, con amplios poderes y cambiaron el rumbo educacional, después el profesor Alonso que se había nacionalizado Argentino, tuvo al parecer un disgusto con Perón y se fue a EEUU probablemente en busca de mejores aires, pero sus lecciones sirvieron
¿Querían una lengua propia nacional, un modo de hablar exclusivamente Argentino, que sólo ellos entiendan? Bien y supongamos que la hubiesen tenido ¿Qué iban hacer con esa lengua? ¿con quienes iban hablar? y ¿Qué iban a decirle a esos quienes? ¿les interesaba mucho la comunicación íntima con los pescadores, los cargadores, con los fleteros, los maleteros, con los vagabundos de los muelles y los arrieros de la pampa?, porque ese es el horizonte que se le habría al Argentino medio la imposición de una lengua puramente Argentina, o sea, la prisión, no hay muralla como la separación de las lenguas.