Fieles a la tradición, quienes visitan las Islas Galápagos depositan cartas y tarjetas postales con la dirección del destinatario, pero sin estampillas, en un barril, en la bahía Post Office, y luego esperan que otros turistas las recojan les pongan sellos y las envíen por correo desde sus lugares de procedencia. Los turistas han dejado su correspondencia en ese barril desde fines de los años 60, cuando comenzaron a visitar el archipiélago, que está situado a
Este insólito buzón de madera probablemente fue instalado a finales del siglo XVIII por balleneros que querían enviar saludos a sus amigos y familiares y recibir noticias de ellos. La tradición aun después de que Ecuador estableció una oficina postal en la isla Floreana, en los años 50.
El barril ha sido reemplazado muchas veces, pero aun pueden verse junto a el las vetustas placas donde grabaron sus nombres marineros procedentes de tierras muy lejanas. Hoy en día los turistas podrían ponerles estampillas ecuatorianas a sus tarjetas y entregarlas al sobrecargo del barco (o enviar un correo electrónico), pero depositarlas en el barril tiene para ellos mucho más encanto.





