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lunes, 1 de febrero de 2016

Depresión



Hoy me encuentro deprimido.No sé realmente cual es la fuente de mi depresión, pero me encanta. Me permite ver las cosas desde un punto de vista totalmente diferente al usual. Me permite darme cuenta que todo es un vano esfuerzo tras el viento y que la carrera no le pertenece al veloz, ni la batalla al fuerte, porque el suceso imprevisto le acaece a todos por igual. Y esta se hace aún más significativa cuando empiezo a recordar los momentos felices en medio de este de dolor, como lo dijera Nietzsche ...ah! que nostálgico me siento, la verdad que me satisface tanto que casi me cura la depresión. Por eso, antes de que se me pase este bello estado de melancolía y dolor, quiero compartir con uds. un poema de Petrarca. Y que ninguno me argumente que la depresión no tiene sus méritos, porque si los tiene. En realidad, sin ella no podríamos disfrutar de los destellos de felicidad que a veces creemos poseer!! ¿Cómo más podríamos conocer el contraste y la diferencia?


¿PARA QUE?

"Empezar vacilantes (¿Que mañana?) el camino.
Ir a tientas subiendo en continuo esperar.
Tropezar, levantarse para
de nuevo tropezar. Siempre por ruta
incierta, con caminar mohino.

Sere víctima de todo. Ser juguete del sino. Creer
siempre al principio, y siempre al fin dudar.
¡Luchar! ¡Luchar sin trégua y rara vez triunfar!
!Esclavos del ocaso, peleles del destino!

Al fin, ya recorridos dos tercios de jornada, ver
que nada se puede, que no se sabe nada, y
cada vez más torpes continuar la ruta...
Hasta que al fin vencidos. el débil como el fuerte
dar, tras inútil vida, en más, inútil muerte...
Santo o demonio al cabo, ¡Un vaso de cicuta!

Petrarca

lunes, 23 de junio de 2014

Normalidad


 
Esta semana quiero hablar sobre normalidad.
¿Qué es normal?
Si te sientes triste, solo tienes un caso de nostalgia, o sufres de un desbalance neuroquímico?
La vasta mayoría de los casos de estudios científicos involucran pacientes cuyos cerebros son todo menos normales, y nadie duda que sufren.
Pero...
¿Es todo malo?
De hecho, a algunos su estado neurológico los protege, de las verdades dolorosas que nadie quiere pensar. Otros desarrollan una disposición animada que los ayuda a lidiar con situaciones que otros encontraríamos perturbadoras. Y si estableciéramos una línea base, entonces también hay que preguntarnos... Cómo los cerebros de los considerados normales... responden a ciertos estímulos.
Si somos capaces de tratar a esa gente con desórdenes neurológicos, restaurar esa, dígase, "normalidad"... Pues por supuesto que los ayudamos.
¿Pero no sería también quitar aquello que los hace únicos... y robarles una parte esencial de quienes son?

jueves, 20 de mayo de 2010

Fobias

El descubrimiento de las fobias por parte de los psiquiatras a contribuido enormemente a despejar prejuicios ; en tanto que antes una persona solía decir: “No tolero los espacios cerrados”, hoy explica: “Tengo claustrofobia”.
La mayoría de la gente sabe muy bien el nombre de su personalísima fobia, y eso la consuela mucho. Si una persona tiene miedo a las alturas, se limita a decir: “¡Bah!, lo que pasa es que tengo acrofobia” y se quita del borde sin tener que parecer un cobarde.
El que tiene miedo a estar solo, sabe que sufre de monofobia y le queda la satisfacción de sentirse como un caso patológico y no un bicho raro. Si le aterra la idea de ser enterrado vivo, puede ufanarse de que padece de tafiofobia, lo cual no es mucho peor que tener un resfriado.
Pero existen algunas fobias exquisitas, de las que no se habla mucho. Por ejemplo, la kimofobia, que es el temor a sentarse en el borde de una silla y caer al suelo. Quienes sufren esta fobia se pasan la vida echándose hacia atrás en el asiento hasta que acaban por caerse de espaldas que es lo mismo que irse de espaldas, en términos generales.
Tampoco podemos dejar de nombrar la goctofobia, que es el miedo a levantar la mano más arriba de la cuenta y darse una bofetada o sacarse un ojo, quienes padecen esta fobia , llevan las manos metidas constantemente en los bolsillos y tienen que ser alimentados por otros, esto se puede complcar si la persona además sufre de nictofobia, es decir miedo a que le sirvan.
Algunas fobias pocas conocidas son: la octofovia que es el miedo al número ocho; la rodillofobia, que no es nada más que el temor que cualquier día la rodilla se doble hacia atrás en vez de doblarse hacia adelante; y la optofobia , o sea el terror a abrir los ojos por temor de ver algo.
Es decir: “dime que fobia tienes y te diré quien eres”