sábado, 27 de octubre de 2012

Del lector y todo eso

                                                                            
El leer supone concentración y a menudo en tal punto que quien lee ya no se da cuenta de donde está, de su postura, del entorno, de la silla o el sillón. El lector solo hace una cosa, lee, lo cual es inaceptable en una civilización que considera el colmo de la estupidez no ser capaz de "andar y mascar chicle al mismo tiempo". Mas aún: esto de concentrarse en una sola cosa resulta sospechoso, porque proporcionalmente a dicha concentración el lector se desinteresa del entorno, de nosotros, de todos los demás que estamos ahí. Por tanto, sin decir una palabra, este tipo absorto en la lectura proclama la poca o ninguna importancia que al menos en ese momento tiene para él nuestra existencia y presencia.Ha tenido la desvergüenza de sumergirse en otro ámbito y declararnos , por defecto carentes de interés. Nos está ninguneando y no nos necesita 

De la felicidad y todo eso (Fernando Villegas)

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