martes, 3 de febrero de 2026

Cuando la protección falla


Esta vez no hay imagen para tanto dolor... 


“En la profundidad de una tarde cualquiera, la vida se rompe como un espejo que nunca supimos que estaba allí.”

Tragedia  en Nuñoa: niño de tres años muere ahogado en residencia de Mejor Niñez. Otra noticia trágica leída de apuro y scroll..

Antes del atardecer, una vida se extingue sin haber comprendido el mundo. Un niño de tres años muere en un accidente dentro de una piscina de una residencia estatal de protección. El comunicado oficial es sobrio, pero ninguna forma institucional del lenguaje puede contener el peso de ese hecho: un ser que debía ser protegido murió bajo custodia.

La tragedia es la fractura de una promesa. Cambiamos Sename por Mejor Niñez, y fallamos, porque hemos delegado en el Estado una función casi sagrada: proteger a quienes no pueden hacerlo. Sin embargo, esta muerte expone la contradicción central: el sistema que existe para resguardar la vida no puede eliminar su fragilidad. La institucionalización no equivale a seguridad.

Esta trágica muerte irrumpe como revelación: nos enfrenta a nuestra hybris de creer que la vida puede ser completamente gestionada. Los protocolos reducen riesgos, pero no anulan la contingencia. Un niño, con su curiosidad y plasticidad, escapa a cualquier plan de prevensión.

La crítica aquí no busca culpables inmediatos, sino estructuras. ¿Qué condiciones permiten que un lugar de protección contenga un escenario mortal? El lenguaje oficial habla de diligencias e investigaciones. Todo necesario, nada suficiente. Hemos confundido proteger con administrar, y cuidar con cumplir procedimientos.

Espiritualmente, esta muerte no admite consuelo. Solo queda un silencio donde ni la razón explica ni la fe responde. Lo sagrado es la obligación de no trivializar el dolor con discursos técnicos..

Tal vez la pregunta no sea qué , sino qué entendemos por protección. En esa pregunta incómoda —sin cierre— reside la única memoria honesta. Una vida perdida bajo cuidado no es solo un hecho lamentable. Es una noticia que exige que leamos sin apartar la vista.

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