miércoles, 30 de septiembre de 2026

Mas grande por dentro


El consejo en pleno de la ONU, votó por cambiar el mapa mundial y "sincerar" las proporciones...

Dicen que un mapa es papel. Líneas, coordenadas, esa clase de precisión fría. Pero basta con mirarlo un rato —de verdad mirarlo, no solo consultarlo— para notar que es otra cosa: un objeto pequeño que contiene mucho más de lo que su tamaño promete. Más grande por dentro que por fuera, como casi todo lo que de verdad importa.

Ahí caben miles de historias comprimidas: la gente que caminó esas rutas antes que nosotros, los que huyeron, los que volvieron después de años sintiendo que habían sido apenas un instante. Fronteras que aparecieron y luego se desdibujaron, como si el territorio mismo cambiara de parecer cada cierto tiempo. Y quizás cambia. Nosotros somos así de inconstantes, y el suelo que pisamos no es tan distinto.

Lo curioso de un mapa es que nos obliga a mirar en dos direcciones del tiempo al mismo tiempo. Hacia atrás, para entender el trayecto —a veces largo, a veces absurdo— que nos trajo hasta este punto exacto. Y hacia adelante, hacia todo lo que aún no ha ocurrido pero que ya está ahí, esperando, como una habitación al final de un pasillo que todavía no nos atrevemos a abrir.

Por eso no hemos dejado de hacerlos. No es solo orientación práctica. Es que, en el fondo, todos somos viajeros un poco torpes, tratando de no perdernos —no solo entre montañas, mares o desiertos, sino entre nuestras propias dudas, recuerdos, y esa esperanza terca que insiste en señalar hacia algún lugar.

Al final, el mapa que de verdad importa no es el que marca un destino. Es el que, mientras seguimos avanzando —porque siempre estamos avanzando, aunque no lo notemos— nos recuerda quiénes éramos cuando empezamos a caminar.

Y seguimos. Eso es, quizás, lo único que un mapa nunca podrá dibujar del todo.

3 comentarios:

  1. ¡Hola, querido Marcos! Qué reflexión tan profunda, poética y deslumbrante nos regalas hoy para despedir septiembre.

    Tienes toda la razón: la fría cartografía de líneas y proporciones se queda en nada cuando se entiende que el verdadero mapa es un contenedor de memoria, tiempo y humanidad. Esa idea de que sea «más grande por dentro que por fuera» sintetiza con impecable maestría lo que ocurre con el alma humana y nuestras trayectorias; trazamos fronteras e itinerarios, pero lo que sostiene el camino son las dudas, las esperanzas y las historias de quien lo camina. Nos recuerdas de forma bellísima que el verdadero trayecto no es llegar a un punto en el espacio, sino no perder la esencia de quiénes éramos cuando echamos a andar.

    Muchísima gracias por este texto tan lúcido y evocador que nos invita a mirar hacia dentro mientras seguimos avanzando.

    ¡Un fuerte abrazo de vuelta, Marcos!

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  2. Marcos, maravillosa publicación sobre el mapa.
    Gracias al mapa, puedo mirar a mi chispa que brilla allá lejos para mí; sin el mapa, nosotros tampoco estamos aunque existimos, vivimos, respiramos.
    ¡Un gran abrazo para ti y un beso, que viaje a través del mapa hasta ti!

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  3. Me gusta mucho el desarrollo que has hecho del tema geográfico.
    Los mapas son muy dinámicos, están en constante cambio.
    Un abrazo especial desde Chihuahua- México (a propósito de mapas).

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