Bella no tiene madre. Ariel tampoco. Jasmine, Pocahontas, Aladín. Toda una generación creció con protagonistas que llegaron al mundo por generación espontánea, o por el fervor narrativo de un padre que sí estaba, sí hablaba, sí importaba. La madre es ese personaje que el guionista borró en la primera revisión porque complicaba demasiado las cosas. No hace falta para la trama.
El padre ausente, en cambio, es épica pura. El trauma de Batman nace la noche que cayó Thomas Wayne. La herida de Simba lleva el nombre de Mufasa. Hasta Interestelar convierte la ausencia paterna en el motor secreto del universo. La ausencia del padre es mito. La de la madre es conveniencia narrativa.
Lo que ese silencio dice es revelador: que el cuidado no forma carácter, que lo cotidiano no es material dramático, que una tetera parlanchina puede sustituir perfectamente lo que una madre habría dado. El cuidado se da por hecho. Es el fondo, no la figura.
Pero aquí está la trampa: que no aparezca en pantalla no significa que no estuviera.
Porque en la vida real, la madre sí estaba. Siempre estuvo. En el sándwich que apareció solo en la mochila, en la fiebre de madrugada que alguien atendió sin contarlo después, en esa frase dicha casi de pasada que sin embargo se quedó grabada para siempre. El cine aprendió a hacer épica del padre ausente. Nunca supo cómo filmar lo que hace una madre presente, porque no explota, no tiene banda sonora, no cabe bien en un tercer acto.
El Día de la Madre no debería ser el día en que le damos una medalla a alguien por haber hecho lo que nadie notó el resto del año. Debería ser el día en que nos detenemos a mirar lo que elegimos no ver.
Las madres no son invisibles porque no estén. Son invisibles porque hemos construido una cultura que no sabe mirar lo que cuida sin espectáculo. Lo cotidiano no vende entradas. Lo constante no genera drama. Y lo que siempre estuvo ahí termina siendo, para el relato, como si nunca hubiera existido.
Pero existió. Existe. Y eso, aunque el cine no lo sepa filmar todavía, es la historia más larga que hay.
Feliz dia de las madres. Siempre presentes.


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