Hace unos días vi un sketch del canal Doblao https://www.youtube.com/watch?v=eh2QA6mt6RQ
Una oficina entera que parece haber olvidado que el español existe: nadie tiene una reunión, todos van a un meeting; nadie pide una opinión, solicita feedback. Cuando alguien pregunta por qué no hablan simplemente en español, le responden:
—Así hablan los exitosos.
Me reí. Después dejé de reír, que es lo que pasa con las buenas parodias: no inventan nada, solo empujan un poco más allá algo que ya estaba ahí.
Llevo años en terreno, entre camionetas y AST, y el fenómeno tampoco es exclusivo de Santiago. Aquí también se habla de kick off mientras se coordina el turno y un housekeeping al termino de turno. El norte no está exento de la moda; solo la usa con menos disimulo.
Y cuanto más lo pienso, menos me parece un problema de idioma. Es un problema de uniformes. Cada época tiene el suyo: el latín de los letrados, el francés de los salones, el inglés corporativo de hoy. No porque siempre haga falta, sino porque funciona como una credencial que no hay que mostrar, solo pronunciar. Ahí caemos en la trampa de siempre: confundir el símbolo con la esencia, como si una bata blanca convirtiera a alguien en médico.
Un ingeniero no levanta un puente porque diga benchmark. El oficio sigue estando en las manos, no en el vocabulario que lo rodea.
Lo más lúcido del sketch (... Sketch, jeje una escena comica) es una pregunta, hecha con la inocencia de quien aún no aprende las reglas del juego:
—¿Por qué no dice "opinión" en vez de feedback?
Esa pregunta desarma todo el edificio. Obliga a distinguir entre usar una palabra porque nombra mejor algo, o porque suena más importante. Lo primero afina el lenguaje; lo segundo lo vacía. Y esa pobreza no tiene que ver con los anglicismos, sino con dejar de llamar a las cosas por su nombre. No despedimos a nadie: "desvinculamos". No tenemos problemas: enfrentamos "desafíos". Las palabras funcionan como maquillaje: no cambian lo que hay debajo, solo lo vuelven presentable.
A los que realmente saben de su oficio les pasa lo contrario: mientras más entienden, más simple explican. No tienen nada que esconder detrás de la nube de tecnicismos. La claridad, bien mirado, es una forma de respeto hacia el que escucha.
El éxito nunca estuvo en pronunciar mejor las palabras de moda. Estuvo, y va a seguir estando, en hacer bien el trabajo. Lo demás, aunque venga en perfecto inglés, es solo ruido.


A mí me cae muy mal que incluyan términos en inglés. Tan vasto y hermoso que es el español, y que no tiene necesidad de adoptar palabras del inglés, ni de ningún otro idioma. Es muy chocante. Son complejos de un sector enfermo de "exitosismo", jajaja
ResponderEliminarUn abrazo.