... Oías los consejos,
los ojos en el profesor
Había tanto sol sobre las cabezas
Y no fue tan verdad, porque esos juegos, al final
Terminaron para otros con laureles y futuros.
Y dejaron a mis amigos pateando piedras.
Creo que sistema de castas hindú tiene el defecto, grave, de declarar con mayor claridad las diferencias de castas que los sistemas occidentales. No es que en chile no haya castas
¿Defecto? No se bien, si podemos llamarlo así, más bien honesto y que muestra no solo su brutalidad, sino su honestidad: declara sin ambigüedades que la desigualdad es natural, permanente y moralmente justificada. En Chile ocurre algo distinto pero no menos dañino: no hay castas rituales, pero sí una estructura cerrada de oportunidades que se reproduce por cuna, redes y capital cultural, mientras se disfraza de meritocracia. Aquí la desigualdad no se presenta como destino, sino como fracaso individual, trasladando la culpa al que no asciende y ocultando que el punto de partida define casi todo el recorrido. La consecuencia es una violencia más sutil: no te dicen que no puedes llegar, te hacen creer que puedes, aun cuando los datos muestran que el acceso real a la élite está severamente bloqueado. La casta explícita inmoviliza; la casta encubierta frustra, desgasta y perpetúa la desigualdad bajo la promesa incumplida de oportunidades que, en la práctica, nunca estuvieron disponibles.
Se requiere desmantelar la segregación educativa y residencial, que es donde se incuban las castas modernas. Sin educación de calidad transversal, el apellido seguirá siendo el Varna chileno.


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