miércoles, 20 de mayo de 2026

Lo que no sabemos que necesitamos


A raíz de las declaraciones del presidente Kast cuestiona investigaciones científicas ha nacido la necesidad de escribir este post. 

Hay algo seductor en la idea de financiar solo lo útil. En tiempos de estrechez, parece hasta razonable: ¿por qué sostener investigaciones que terminan como libros empastados que nadie leerá, mientras la gente necesita trabajo, seguridad, soluciones concretas ahora? La crítica tiene piso. Negarlo sería deshonesto.

Existe investigación irrelevante. Existe burocracia académica que produce por producir. Existe conocimiento que habla únicamente para sí mismo.

El problema aparece cuando esa crítica legítima deriva en algo más estrecho: la idea de que el valor del conocimiento se mide casi exclusivamente por su capacidad de generar empleo inmediato o rentabilidad visible. Ahí surge la pregunta que al parecer nadie quiere hacer: ¿cómo se mide el valor de una idea antes de saber en qué terminará convirtiéndose?

Detrás del radar existían décadas de estudios sobre electromagnetismo que durante años parecieron teoría abstracta. Detrás de la computación moderna había matemáticas "inútiles" desarrolladas mucho antes de que existieran computadores. Las vacunas que los gobiernos exigieron a gritos durante la pandemia solo fueron posibles porque existía investigación acumulada durante décadas sin retorno económico evidente.

El conocimiento más transformador rara vez parece útil cuando nace. Eso no significa idealizar la academia. Parte de su descrédito actual viene de universidades incapaces de explicar por qué ciertas investigaciones importan socialmente. Hay desconexión real. Hay lenguaje deliberadamente hermético.

Pero hay algo más profundo en juego que una discusión sobre eficiencia presupuestaria. Una sociedad que solo está dispuesta a financiar aquello cuyo beneficio ya puede calcular de antemano no está siendo prudente. Está, sencillamente, empobreciendo su capacidad de imaginar el futuro.

Y eso tiene un costo. Uno que no aparece en ningún balance fiscal, precisamente porque nadie sabe todavía cómo contabilizarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario