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martes, 7 de julio de 2026

El lengüaje secreto de las flores


Cuando Snape le pregunta a Harry qué pasaría si mezclara asfódelo con ajenjo, no está enseñando pociones. Está diciendo, en un idioma que solo él y quizás el lector atento pueden descifrar, que ha cargado durante años un arrepentimiento que lo sigue hasta la tumba, y una ausencia que todavía le sabe amarga. Cualquier lector de la era victoriana lo hubiese entendido. No hace falta escribirlo con palabras. Le basta con nombrar dos plantas y confiar en que ese código —la Floriografía — haga el resto del trabajo.

Porque ese código existió de verdad, y existió por necesidad. En la Inglaterra del XIX decir "te amo" en voz alta, sin que mediara un compromiso formal, podía arruinar a una mujer. Una carta de amor mal dirigida, una confesión escuchada por la persona equivocada, un gesto demasiado directo: cualquiera de esas cosas tenía el poder de convertir a una dama en tema de escándalo, y a un hombre en alguien con quien no se negociaba matrimonio con ligereza. El decoro no era un capricho estético, era una economía social entera sostenida sobre lo que se podía y no se podía decir en público.

De esa asfixia nació el lenguaje de las flores. Viajeras como Lady Mary Wortley Montagu trajeron de Turquía la noticia de que existía otro sistema, el sélam otomano, donde objetos cotidianos cargaban mensajes sin necesidad de una sola palabra escrita. Inglaterra lo adaptó con obsesión casi enciclopédica: diccionarios enteros donde cada flor tenía su significado fijo, cada color una variación, y hasta la forma de entregar el ramo —derecho o invertido— podía cambiar el sentido completo del mensaje. Un tussie-mussie prendido al vestido era, en los hechos, una declaración que nadie podía usar en tu contra, porque nadie podía probar que habías dicho nada.

Lo que da pena hoy no es solo que ya no sepamos qué significa el geranio rojo o la azucena. Es que perdimos la necesidad misma de ese código, y con ella algo más sutil: la idea de que el sentimiento a veces necesita un intermediario para poder existir sin destruirte. Ahora todo se dice directo, rápido, sin filtro, y sin embargo cuesta más que nunca decir lo que de verdad pesa. No tenemos manera de invertir un mensaje de texto para que signifique lo contrario si el otro no está listo para recibirlo. No hay gramática para la ambigüedad necesaria, para el amor que todavía no puede nombrarse.

¿Qué usamos ahora, si es que usamos algo, para decir lo que no nos atrevemos a decir de frente?

martes, 30 de junio de 2026

Conversaciones


Hay una pregunta que delata a nuestra época: ¿Y para qué sirve conversar? 

Como si toda palabra necesitara justificar su existencia con un beneficio. Como si un diálogo debiera producir algo: dinero, una solución, una conclusión que quede guardada en alguna parte.

Quizás por eso discutimos cada vez más y conversamos cada vez menos. La diferencia no es de intensidad sino de intención. El que discute quiere ganar. El que conversa acepta la posibilidad de perder algo de lo que creía saber.

Conversar exige tiempo, sí. Pero sobre todo exige renunciar al deseo de vencer. Escuchar de verdad, no mientras uno arma mentalmente la respuesta. Hablar sin la urgencia de tener razón. Tolerar el silencio sin llenarlo de nada.

Una conversación no es un debate ni un intercambio de datos. Es algo más raro y más frágil: un momento en que dos conciencias se detienen juntas frente a algo que ninguna de las dos entiende del todo.

Cuando eso ocurre, el tiempo no se pierde. Se entrega.

Y tal vez sea esa la forma más silenciosa de generosidad: regalarle a alguien unos minutos de la propia vida sin esperar nada a cambio. Sin que quede registro. Sin que nadie lo vea.

Las mejores conversaciones terminan como los buenos libros: sin resolverlo todo, dejando esa inquietud vaga de que ya uno no es exactamente la misma persona que empezó a hablar. No hay manera de saber qué cambió. Solo se nota que algo se movió.

Y eso, en este tiempo en que todo debe medirse, es bastante.


P. D.  Para quien solo escribe para que otros lean. Me encantaría una conversación con Ustedes, no sé, piénselo... 

miércoles, 24 de junio de 2026

Los nudos invisibles


Mucho antes de que el Homo sapiens domesticara el fuego, antes de la rueda, la escritura o el metal, ya existía el nudo. Hallazgos arqueológicos sugieren que los neandertales y homínidos previos ya entrelazaban fibras para crear herramientas. No estamos ante un invento secundario; el nudo es la tecnología fundacional que permitió la transición del nomadismo recolector a la ingeniería. Con él, la humanidad multiplicó su fuerza: levantó refugios estables, armó herramientas compuestas, tendió trampas y, fundamentalmente, construyó embarcaciones. La navegación que conectó continentes y trazó los mapas del mundo no fue impulsada por el viento, sino por la fricción de cuerdas dispuestas con precisión matemática. Un nudo correcto era la única frontera entre el comercio próspero y el naufragio.

Y esta tecnología no pertenece al pasado. Aunque hoy dependemos de polímeros sintéticos, cables de acero y algoritmos, el nudo sigue gobernando sectores críticos. Sigue siendo la diferencia entre la vida y la muerte en el alpinismo de alta competencia y en las operaciones de rescate. En la medicina moderna, la cirugía robótica de alta precisión y las suturas cardiovasculares dependen de la misma mecánica de tensión que se usaba en el Paleolítico. Incluso en la vanguardia científica, la teoría de cuerdas en física y la topología matemática recurren al comportamiento de los nudos para intentar explicar la estructura misma del universo. El nudo no ha sido superado; solo se ha sofisticado.

Todo nudo nace como respuesta al riesgo de una separación; nadie lo ejecuta por capricho, sino porque algo tiene el potencial de soltarse. Pero aquí la analogía se vuelve severa: algunos de los nudos más rígidos de nuestra vida no nos unen de forma saludable a lo que valoramos, sino que nos atan de manera neurótica a lo que tememos perder.

​Hay personas amarradas a una vieja ofensa, a una discusión sepultada por los años o a una herida abierta cuyo único propósito actual es sostener una identidad basada en el resentimiento. Se quejan de esas ataduras, verbalizan un deseo constante de liberación, pero jamás reducen la tensión de la cuerda. El nudo ha dejado de ser una herramienta temporal para convertirse en la estructura misma de quien lo lleva.

​En la práctica, la fuerza bruta y el desespero solo aprietan más la soga, deformando la fibra hasta volverla inservible. Desatar exige el proceso inverso: paciencia, observación y el rigor de entender cómo se configuró la tensión antes de intentar alterarla.

​Al final, la pregunta técnica relevante deja de ser qué es lo que nos ata. La cuestión real es si todavía somos nosotros quienes sostenemos el nudo... o si es el nudo el que nos sostiene a nosotros.

sábado, 13 de junio de 2026

Hay lugares para construir una vida y lugares para sostenerla.

Durante mucho tiempo creí que esa diferencia era artificial. Que si dos personas se gustan, el resto es detalle. El amor aparece donde aparece: en una fiesta, en un tren, detrás de un escritorio.

Pero con el tiempo empecé a sospechar que no todos los espacios están hechos para lo mismo.

El trabajo es uno de los pocos ámbitos donde, al menos en teoría, uno debería ser valorado por lo que hace. Por el criterio, la responsabilidad, el desempeño. No por el encanto. No por a quién se conoce ni a quién se quiere.

Y quizás por eso mezclar ambas cosas tiene un costo.

Porque cuando el afecto entra en escena, la mirada cambia. Ya no vemos a una persona solo como colega. Aparecen preferencias, expectativas, complicidades, heridas. Todo aquello que hace valiosas las relaciones humanas, pero que vuelve más difícil la imparcialidad.

El problema no es cuando una historia comienza.

El problema es que casi todas las historias terminan — o se transforman en algo que no elegimos.

Y cuando eso ocurre, el trabajo permanece. Siguen las reuniones, los turnos, los pasillos compartidos. Lo que fue una elección sentimental se convierte en convivencia obligatoria.

Yo conocí a mi pareja en el trabajo. Llevamos quince años juntos. Cuento esto no como excepción que invalida lo anterior, sino como prueba de que las contradicciones también forman parte de la vida.

Quizás por eso conviene proteger ciertos espacios.

No porque el amor sea peligroso.

Sino porque es demasiado importante para encerrarlo dentro de un lugar del que no podemos irnos cuando deja de funcionar.

sábado, 15 de abril de 2023

 



La comunicación es una de las primeras herramientas adoptamos en nuestras vidas. Extrañamente, con nuestro crecimiento y absorción de palabras, aprendemos menos sobre lo que debemos decir o nunca decimos las cosas como realmente queremos decirlas y nos repetimos una y otra vez que aprenderemos de nuestros errores.

Al final, no puedes evitar decir ciertas cosas no queremos escuchar, a veces hablamos porque no podemos guardar silencio por más tiempo. Algunas cosas exceden las palabras, son producto de la acción, y a veces puedes hablamos porque no hay otra opción. Otras cosas nos las reservamos, no siempre es el caso, sino de vez en cuando pueden explicarse solas.

sábado, 11 de marzo de 2023

 





    Lo gracioso de los seguros de vida es que no te aseguran que vivirás, sino que te pagarán por tu inminente muerte, y porque no darte un adelanto de ese seguro ya que solo hay una verdad absoluta: Te vas a morir... Aparte de la muerte y las dificultades, solo hay otra segura en la vida: no importa cuánto lo intentes, no importa cuán buenas sean tus intenciones: la vas a cagar, lastimarás a la gente, te lastimarán a ti, y lo único que queda es recuperarse, recoger los pedazos y parcharlos cuidando de disimular las cicatrices, reiniciar todo pueder ser la solución, pero sin perdón, los agravios nunca pueden resolverse, las viejas heridas nunca pueden sanar, y lo máximo que podemos esperar al final día es que tengamos la suerte de olvidar.

martes, 7 de marzo de 2023


Todo el mundo busca la felicidad, está impreso en el ADN humano, casi como una necesidad patológica, pero tal vez no tengamos que ser felices, tal vez sólo necesitemos estar agradecidos de estar vivos, tal vez la gratitud no tenga nada que ver con ser feliz, tal vez la gratitud signifique ser feliz con lo que se tiene, apreciar las victorias, apreciar las luchas de la vida. Tal vez estemos agradecidos por las cosas con las que estamos familiarizados, y tal vez estemos agradecidos por las cosas de las que nunca sabremos. Al fin y al cabo, el simple hecho de tener el coraje de no derrumbarse debería de ser motivo suficiente para celebrar.



 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Duelo

http://m11.paperblog.com/i/43/436054/


“La muerte es una vieja historia, y sin embargo, siempre resulta nueva para alguien” Iván Turgeniev

Ninguna situación es más dolorosa que la pérdida de un ser querido, y ninguna que hayamos vivido nos hace pensar mas, que el dolor y la tristeza se quedarán para siempre y no podremos salir de esto y empezar de nuevo.  A todo este proceso, le llamamos DUELO.

En 1969, la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) en su libro On death and dying, presentó lo que es conocido comúnmente como las cinco etapas del duelo: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptacion; las personas que llegan a esta última fase los han hecho porque recibieron acompañamiento durante el proceso. Esta fase es la más añorada por las personas que viven el duelo, ya que experimentan paz en su corazón y pueden ¡empezar de nuevo!

Hoy debo asistir a un amigo en su pérdida, he leído todo lo que he podido sobre dolor, pérdida y duelo pero nunca es fácil y lo sé porque cometerénuevamente los mismos errores... 
Hay una cosa que decimos cuando alguien muere. Se la decimos a la familia. Decimos: Siento su pérdida. Es una frase trillada y vacía que no alcanza a cubrir lo que están pasando realmente. Nos permite empatizar sin obligarnos a sentir su desolación. Nos protege de sentir ese dolor. Ese oscuro, profundo e implacable dolor que casi puede comerte vivo. No nos implicarnos demasiado. Pero si sintiéramos un poco del amor, la alegría y las esperanzas con que nuestros amigos están diciendo adiós, tal vez sentirimos realmente la pena, y muchas veces por miedo a sufrir, dejámos a un lado la empatía. Así que decimos: Siento su pérdida. Y esperamos que sirva de algo. Que sea un poquito de apoyo. Un poquito de paz. Un cierre. Algo bueno. Un poco de belleza en medio de la oscuridad. Un regalo inesperado cuando más se necesita.


lunes, 1 de febrero de 2016

Depresión



Hoy me encuentro deprimido.No sé realmente cual es la fuente de mi depresión, pero me encanta. Me permite ver las cosas desde un punto de vista totalmente diferente al usual. Me permite darme cuenta que todo es un vano esfuerzo tras el viento y que la carrera no le pertenece al veloz, ni la batalla al fuerte, porque el suceso imprevisto le acaece a todos por igual. Y esta se hace aún más significativa cuando empiezo a recordar los momentos felices en medio de este de dolor, como lo dijera Nietzsche ...ah! que nostálgico me siento, la verdad que me satisface tanto que casi me cura la depresión. Por eso, antes de que se me pase este bello estado de melancolía y dolor, quiero compartir con uds. un poema de Petrarca. Y que ninguno me argumente que la depresión no tiene sus méritos, porque si los tiene. En realidad, sin ella no podríamos disfrutar de los destellos de felicidad que a veces creemos poseer!! ¿Cómo más podríamos conocer el contraste y la diferencia?


¿PARA QUE?

"Empezar vacilantes (¿Que mañana?) el camino.
Ir a tientas subiendo en continuo esperar.
Tropezar, levantarse para
de nuevo tropezar. Siempre por ruta
incierta, con caminar mohino.

Sere víctima de todo. Ser juguete del sino. Creer
siempre al principio, y siempre al fin dudar.
¡Luchar! ¡Luchar sin trégua y rara vez triunfar!
!Esclavos del ocaso, peleles del destino!

Al fin, ya recorridos dos tercios de jornada, ver
que nada se puede, que no se sabe nada, y
cada vez más torpes continuar la ruta...
Hasta que al fin vencidos. el débil como el fuerte
dar, tras inútil vida, en más, inútil muerte...
Santo o demonio al cabo, ¡Un vaso de cicuta!

Petrarca

lunes, 15 de diciembre de 2014

El tiempo pasa...



La gente que entrará en las Universidades el próximo año nació en 1996. 
Eran unos críos cuando se libró la Guerra de Irak y no tienen idea de Tormenta del desierto; el lunes negro de la Bolsa en 1987 les es igual de familiar que la Gran Depresión de 1929, han conocido tres Papas. 
Cuando José Saramago ganó el Nobel ni siquiera sabían leer. Aún no nacían cuando la Unión Soviética se desintegró, no se acuerdan de la Guerra Fría y para ellos "The day after" es una píldora, no el título de una película, y URSS es un montón de letras o una equivocación de teclado atribuíble a la basura esa de Internet. 
Les tocó oir hablar de una única Alemania, aunque quizás en la escuela les contaran que había dos (a sus oídos, una mitad comunista de Alemania suena más raro que medio Japón poblado por negros). 
El SIDA ha existido toda su vida. Siempre ha habido contestadoras telefónicas y, bueno, veamos, ¿qué tiene de novedoso mandar documentos por teléfono? No pueden explicarse siquiera lo que es ver la TV sin un control remoto. Nacieron en el año en que Sony puso a la venta el DVD, la información se guarda en dispositivos flash y los disketes son discos antiguos de vinilo, para ellos los patines de ruedas siempre las han tenido en línea. Ya no hablemos de la normalidad con que pueden ver un teléfono celular o una computadora personal. 
Para ellos las palomitas de maíz no pueden hacerse de otra manera que no sea en el microondas. Pelé es un negro platero que anuncia cuanta cosa hay y Maradona es un drogadicto. Nunca se metieron al agua pensando en "Tiburón", pero el desquite está en que toda esta generación se lo pensará bastante antes de subirse a un barco grande (jejeje). 
Michael Jackson siempre fué blanco. ¿Cómo va a bailar Travolta con esa panza? La Guerra de las Malvinas es tan prehistórica como la 2ª Guerra Mundial o la Revolución Francesa. Kansas, Chicago o Boston son nombres de lugares, no de bandas de rock. A menudo miden el progreso por los McDonalds, Burger King o Pizza Hut que hay por todas partes. 
¿Alguien se siente viejo ahora? 
Pues recordad: toda esta gente entrará a la Universidad el año que viene...

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Navidad...


En el Centro Comercial del Bosque todo era confusión. Los señores animales y las  señoras animales corrían de un lado para otro haciendo las últimas compras, las señoritas  empaquetadoras se volvían locas haciendo paquetes, los señores vendedores se reían contando billetes, las escaleras automáticas subían y bajaban, las luces se encendían y apagaban. Y en medio de todo ese gentío camina un ratoncito con zapatos demasiado grandes, camisa demasiado chica, pantalones demasiado rotos y un hambre demasiado a prisa. 

El ratoncito Ramón va para allá, va para acá. El gentío lo lanza para un lado, lo lanza para el otro. Y de bote en rebote fue a dar a una tienda de juguetes donde una señorita lora con ojos apurones y manos atarantadas envolvía regalos y se confundía con las cajas, las cintas, las flores y las guindas. Las manos de la lora se movían como remolinos al envolver una pelota, se movían como aplaudiendo para amoldar el papel y se quedaban como atontadas cuando tenía que anudar la cinta, porque se le deslizaba el nudo y vuelta a empezar. Una gallina que esperaba se paró en una pata, se paró en las dos, dio un par de aletazos y un cocorocó. 

El ratoncito miraba desde afuera. El sabía que para que un nudo no se deshiciera tenía que pedir prestado un dedo a alguien para aplastarlo. Así ataba él los cordones de sus zapatos y siempre le pedía prestado un dedo a su amigo Pimpo. 
-¿Le falta cocoromucho? -preguntó la gallina, con voz impaciente. 
-El nudito y está listo -dijo la lora con el papel engomado pegado a la nariz.. 

Hizo de nuevo el nudo, armó de nuevo la rosita, la cinta se deslizó... y plim... se deshizo todo. La lora simuló cantar y comenzó otra vez.. Y... un dedito entierrado aplastó el nudo. La lora hizo la rosa, el paquete quedó listo y maravillosamente arrugado. 
-Puf... cocorogracias -dijo la gallina. 
-Tienes trabajo, Ramón -dijo la lora que era muy rápida de pensamiento. 
-Ay -dijo el ratoncito con el dedo colorado por el tremendo apretón. 

Y comenzó a trabajar. Zap el dedo en la cinta, zum el apretón, zip afuera su dedo, zapzupzip el regalo simpaticón. 
-El próximo -ordenó la lora, con las tijeras colgando de la oreja. 

Pero, mientras iban y venían señoras con caras de mamás, el ratoncito sentía que su dedo se volvía triste y que el hambre del estómago le llegaba al pecho. Por eso la lora tenía que darle un codazo para que ¡ zip ! recordara retirar el dedo. 
-El próximo - apuró la lora, pisoteando los papeles sobrantes. 
-Envuélvame este libro, por favor -dijo una voz de señora ratona. 

Y el ratoncito se quedó con el dedo en el aire. La lora dijo ejem, psttt... Pero el ratoncito seguía con el dedo en el aire mirando a la ratona. La lora no perdió tiempo... agarró el dedo de Ramón, lo aplastó en la cinta, zas le hizo un nudazo, el ratoncito no hizo zim para sacar el dedo y zapzupzip le entregó el regalo a la clienta con Ramón colgando del paquete. 
-Gracias -dijo la ratona mirando la sorpresa que le habían atado a su regalo. 
-El próximo -dijo la lora, con una sonrisa. 
-Ay -dijo el ratoncito soplando su dedo, mientras daba un brinco para acurrucarse con regalo y todo en el pecho de la ratona con cara de mamá. 

Y mientras se escuchaba un villancico cantado por pollos amarillos y un Viejo Pascuero repartía caramelos, la ratona daba un beso al ratoncito en la cara, en el hambre y en su dedo.

P.D. Esta navidad regala AMOR!!!

martes, 26 de agosto de 2014

Todo lo que aprendí sobre el cáncer II

http://info.abril.com.br/images/materias/2013/05/cancer-20130520164151.jpg 
El cáncer es una revolución, Y como cualquiera, no hay una revolución que no derrame sangre.
Pero  ya no es una guerra, es terrorismo, y no puedes intentar negociar con el cáncer.
El cáncer solo existe para extenderse y destruir el cuerpo y el alma. Es todo lo que hace y lo hace rápido.
No tiene opiniones políticas,ni creencias religiosas,no le tiene respeto a una placa,no tiene concepto de tiempo o geografía.

Así comienza el cáncer,como una pequeña chispa revolucionaria, surge de la energía negativa de miles de células apáticas y disconformes, surge de inumerables razones desconocidas y sólo espera una oportunidad de estallar.

Que haces cuando tu enemigo eres tú mismo?, ¿aceptar la posibilidad de una muerte inminente y entender en tu corazón que poco puedes hacer para salvarte?. ¡NO! Te plantas y peleas, junto a tus aliados (Dios, médicos, familia y amigos), la diferencia entre estar vivo y no estarlo, es dejar de luchar, dejarse llevar, y no querer seguir adelante… Todos en muchos momentos de nuestra vida hemos librado batallas, hemos sido luchadores más o menos afortunados, pero lo que sí es seguro que lo hemos hecho con todas nuestras fuerzas y convicción, por eso estamos aquí, porque ganamos una batalla... Aunque la verdadera victoria sería combatir las causas y no conformarse con tener éxito en suprimir efectos.

lunes, 23 de junio de 2014

Normalidad


 
Esta semana quiero hablar sobre normalidad.
¿Qué es normal?
Si te sientes triste, solo tienes un caso de nostalgia, o sufres de un desbalance neuroquímico?
La vasta mayoría de los casos de estudios científicos involucran pacientes cuyos cerebros son todo menos normales, y nadie duda que sufren.
Pero...
¿Es todo malo?
De hecho, a algunos su estado neurológico los protege, de las verdades dolorosas que nadie quiere pensar. Otros desarrollan una disposición animada que los ayuda a lidiar con situaciones que otros encontraríamos perturbadoras. Y si estableciéramos una línea base, entonces también hay que preguntarnos... Cómo los cerebros de los considerados normales... responden a ciertos estímulos.
Si somos capaces de tratar a esa gente con desórdenes neurológicos, restaurar esa, dígase, "normalidad"... Pues por supuesto que los ayudamos.
¿Pero no sería también quitar aquello que los hace únicos... y robarles una parte esencial de quienes son?

jueves, 16 de enero de 2014

Comunicación


Vivimos en este planeta junto a 7.080.360.000 personas con necesidad de comunicarse. Existen infinitas maneras de comunicarnos... Hoy, una persona promedio pronunciará 17.520 palabras... En el idioma que sea, en el país que sea a otras 7.4 personas. Enviamos más de 300 mil millones de mails, 19 mil millones de mensajes de texto, agregándose a la creciente avalancha de información Aquí. En 1866 una vez colocado el primer cable telegráfico transatlántico  hecho con 550.000 kilómetros de cable de cobre y hierro, diseñado para cubrir 4.630 kilómetros a lo largo del lecho marino, se pudo usar para mandar impulsos eléctricos y señales en código y asi hacer llegar mensajes al otro lado del mundo.
Los seres humanos estamos conectados mediante impulsos para compartir nuestras ideas... Y el deseo de saber que hemos sido escuchados. Todo es parte de nuestra necesidad de comunicarnos. Por eso estamos mandando constantemente señales y signos. Por eso los buscamos en otras personas.
Siempre estamos esperando mensajes. Esperando conectar. Y si no recibimos algún mensaje, no siempre significa que no nos lo hayan enviado. A veces significa que no hemos estado lo suficientemente atentos.

martes, 14 de enero de 2014

Una tormenta perfecta


En la naturaleza como en la vida existen tormentas, momentos por los que todos algún día pasaremos, lo queramos o no.
Una tormenta Perfecta es un término utilizado para describir una situación en que todas las variables posibles trabajan en su peor estado. Todo sale mal. Algo que la ley de Murphy dice: si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal.
A veces las tormentas no llegan completas. A veces, se forman con los días o hasta en semanas. Lo peor que puedes pensar es que no te tocará a ti. 
Una tormenta Ártica, moviéndose al sur, puede de repente colisionar con una tormenta tropical con camino al norte. Y cuando estas colisiones del clima tienen lugar, hace que la tormenta explote. La suma total de su energía destructiva es mucho más grande si cualquiera de las dos nunca se hubieran encontrado, creando lo que a veces los meteorólogos llaman "condiciones perfectas" para una tormenta mortal.
Una tormenta perfecta.
Y cuando estas tormentas perfectas se desatan, tienes que reconocerlas por lo que son.
Reconocer su impresionante poder...
Y agarrarte fuerte.
Al final todas las tormentas amainan. Cuando todos los árboles han sido arrancados, cuando todas las casas han sido despedazadas, el viento por fin calla. En el cielo se abren claros, la lluvia cesa. El cielo se despeja en un instante y sólo entonces, en los momentos de calma tras la tormenta, sabemos quien fue lo bastante fuerte para sobrevivir.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Espíritu Navideño



Desde hace algunos días me biene sermoneando y reprendiendo la colectividad sobre mi actitud fastidiada en estas “celebraciones”, sobre mi condición de aguafiestas impenitente, de mi falta de espíritu navideño en medio del hervor compulsivo de hormiguero de estas calles, en mi ciudad, un 24 de diciembre por la noche.

Y bueno como siempre hago me he dado a la tarea de enlistar unas pocas razones de porque la navidad debería ser un día cualquiera y de porque carezco de espíritu navideño:

• Porque es un gran negocio. 
• Porque solo oigo palabrejas de ida y vuelta envueltas en formulismos verbales obligatorios, de personas que “desean” lo que por lo general no sienten.
• Porque desear algo -a alguien- es facilísimo.
• Porque por recibir –o dar- chocolate y agua y pan de pascua, no dejare de ser lo que soy, en realidad nadie lo hace.
• Porque los desempleados, los cesantes, querrán que la navidad se posponga a un mejor tiempo, seré solidario. 
• Porque las mismas iglesias católicas ortodoxas y protestantes no se ponen de acuerdo que esta sea el aniversario de nacimiento de Jesús.
• Porque los niños, los enfermos, los de la real carestía -que a veces no ven- solo existen por estas semanas entre “chocolatada” y pan dulce, pastillas y luego serán otra vez clandestinos y desconocidos.
• Porque los locos, los más desgraciados, los indigentes con heridas y sarna son a lo sumo espectros lejanos en el mercado de la alegría navideño del mundo.
• Porque al haber subvencionado una “chocolatada” la ciudadanía cree que se gano el derecho de estar caliente, ahíto y ahogado de cena y vinos a medio noche con “los suyos”.
• Porque la noche buena a las doce también es fría y a veces falta abrigo por ahí por las calles.
• Por que los celebrantes por lo general subconscientemente se esmeran y compiten entre si en llevar algo a casa porque es lo que esperan sus niños y la parentela
• Porque no existen ni Santa Claus, ni el espíritu navideño ni los duendes ni siquiera el grinch y si acaso existe Papa Noel éste debe ser un viejo pituco estíptico e hipócrita. 
• Porque aunque Walter Elias Disney diga lo contrario, no hay milagros diciembre
• Porque dicen que la navidad es de los niños pero nadie dice nada de los viejos enfermos débiles y olvidado ¿ un juguete??.
• Por que el llamado y falso espíritu navideño nunca sabe llevar tarjetitas sonoras debajo de los puentes de VIH, porque teme al contagio.
• Porque aumenta mi urgente necesidad de dinero aunque el cliché diga lo contrario navidad de los pobres por que si no llevo un regalo bajo el brazo soy aun mas aguafiestas.
• Porque aumenta la gente idiotizada caminando en las aceras como insectos bulliciosos con quien sabe que intenciones sublimes solidarias deducidas del espíritu navideño es decir comprar comprar comprar.
• Porque la otra mitad del rompecabezas se dedica en Navidad a vender vender vender… 
• Porque el presidente de mi pais, los senadores y diputados no cerrarán sus ojos ni juntarán sus palmas por una oración por los niños pobres del África. 
• Porque lo único que cambia en el mundo es la decoración rojiverde rojigualda las luces de neón, los árboles de plástico, los disfraces y las bolsas de compra de los mismos hombres y mujeres de siempre.
• Porque los niños aprenden a comparar al día siguiente de quien es mas grande o mas moderno o mas fashion el obsequio recibido. 
• Porque el Viejo Scrooge no hubiera sido tan bien –ni tan rápidamente- recibido en la comunidad inglesa decimononica del cuento de Dickens si no hubiere sido tan bueno con su fortuna.
• Porque mi país esta vendido y sus habitantes son “comerciodependientes”.
• Porque al día siguiente los celebrantes indigestos solo tienen la necesidad natural de expulsar lo que ingirieron en demasía, pavos rellenos, dulces, cola de mono, egoísmo e indiferencia.
• Porque las cárceles están llenas de cabezas de turco y de los que no tuvieron para pagar a tiempo, por que esta noche buena el verduguillo también amenazara al mas débil si no “accede”.

Por esta y por muchas razones mas, señores, carezco de espíritu navideño.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Guerras



La primera guerra reportada data del 2700 aC. probablemente hubo guerras anteriores, pero, la escritura no había sido inventado todavía .Casi 5.000 años de matarse unos a otros. Una cosa en que  los seres humanos han sido consistentemente buenos.

A comienzos de 1868, las tribus indias recrudecieron sus ataques sobre las caravanas de colonos que iban hacia el Oeste, en represalia por las tropelías que cometían los blancos en sus tierras y por los asaltos del ejército a las aldeas indias indefensas. Sobre todo, los indios no olvidaban la masacre de Sand Creek de 1864.

En noviembre de ese año, un notable jefe cheyene, Caldera Negra, después de firmar la paz con el gobernador de Colorado, se había refugiado en la aldea de Sand Creek para pasar los meses más duros del invierno. Una partida de 700 “voluntarios de Colorado”, tropas que servían fuera del control militar, al mando del coronel Chivington, asaltaron por sorpresa la aldea cheyene. Los indios airearon banderas blancas e, incluso, Caldera Negra agitó en lo alto la enseña de Estados Unidos. Pero Chivington ordenó el ataque, siguiendo su filosofía expresada antes de partir desde Denver en busca de Caldera Negra: “Voy a matar indios y creo que es justo y honorable usar de todos los medios que Dios ha puesto a nuestro alcance para matar indios. Hay que matar a todos y cortarles las cabelleras, grandes o pequeños, porque las liendres acaban por convertirse en piojos”.

Como resultado del ataque, 105 indios murieron, de ellos solamente 28 guerreros, y el resto, mujeres, ancianos y niños. Los voluntarios de Chivington mutilaron los cadáveres y les cortaron las cabelleras, una costumbre que, contra lo que nos ha hecho creer Hollywood, no fue imitada por los blancos de los indios, sino justamente al contrario. Caldera Negra logró escapar herido de la masacre y los voluntarios fueron recibidos en Denver como héroes. En los meses siguientes, los indios asaltaron caravanas, ranchos y estaciones de diligencias, causando numerosos muertos entre los blancos. Sólo cuando las autoridades de Washington abrieron una investigación a fondo y condenaron los hechos de Sand Creek, los indios se calmaron. Pero la paz lograda en 1865 duraría poco tiempo.

A comienzos de 1868, Philip Sheridan, general supremo de las tropas gubernamentales en las Grandes Praderas, decidió llamar de nuevo a filas a Custer, su antiguo subordinado en la guerra de Secesión. “Si hay algo de poesía y romanticismo en esta guerra”, cuentan que dijo Sheridan, “él lo encarnará”. Y con el grado de teniente coronel, le entregó el mando del 7º Regimiento de Caballería. Custer regresó al servicio dispuesto a recuperar cuanto antes su prestigio y su gloria pasados. La fiel Libbie le acompañó hasta su cuartel general de Kansas, en el fuerte Lincoln.

En noviembre de ese año, Custer encontró la primera ocasión para recuperar su gloria. Caldera Negra, que había pactado una nueva paz meses antes, invernaba a las orillas del río Washita. Desafiando la nieve y el frío, Custer partió con el 7º de Caballería y tomó por sorpresa a los cheyenes. Pese a las banderas blancas agitadas por los indios, atacó al son de Garry Owen, una marcha militar irlandesa que ya adoptara en la guerra civil para su regimiento de Michigan. Caldera Negra y su esposa cayeron alcanzados por sendos disparos en la espalda. De los 103 indios que murieron, tan sólo 11 de ellos eran guerreros. En Washita, Custer reproducía la hazaña de Chivington en Sand Creek. Ambas acciones servirían de lejanos modelos al teniente William Calley, responsable de la masacre de 500 campesinos vietnamitas en May Lay el año 1968.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cosa rara esta de vivir

 
Cosa difícil de comprender. Cuando uno está metido y sólo puede salir cada tanto entre ola y ola, a tomar una bocanada de aire y sumergirse otra vez en las negras profundidades de nuestro ser.

¡Difícil!, pero será así, habrá que aceptarla y luchar para estar el mayor tiempo posible con la nariz afuera, los ojos bien abiertos para ver quien nos acecha y reconocer al enemigo para poder defenderse.




Dentro de poco quiero tomarme largas vacaciones y no volver hasta que me aburra de no hacer nada. ¿Le importa eso a alguien? ¿Le interesa a alguien lo que yo digo? Tengo la desagradable sospecha de que no. Es lógico, apenas me conocen, pero me molesta. ¿Depresión? No, es sólo que no entiendo a la gente. Debe ser  que lo percibo todo con negatividad, y puede que me pase pronto, así que no hagan demasiado caso, es decir, como siempre. Hace ya algunos días que vengo con asiduidad con la intención de encontrar excusas para escribir algo, pero también, por qué no decirlo, para establecer algún tipo de comunicación. De lo contrario me guardaría lo que escribo en mis archivos y punto. Pero no he conseguido entablar ningún "diálogo", en serio o en broma, ficticio o real, ni siquiera en facebook, nadie me da un me gusta o un comentario de la índole que fuera, nadie. Es verdad que tengo parte de culpa porque no tengo un interés especial por la política, las fiestas, la moda, el futbol, que parecen ser los temas predominantes. Quizás no sea este el sitio adecuado para mí. O quizá dentro de un rato, o mañana, opine otra cosa.

sábado, 19 de octubre de 2013

Cóncavo o convexo?



Estoy totalmente de acuerdo con Roberto Carlos a propósito de  esta canción y es que la vida y el mundo están repletos de concavidades y convexidades de todos los tamaños. 
Una montaña es convexa, un valle cóncavo. Existen mentalidades cóncavas y mentalidades convexas. 
Existen cuerpos cóncavos y cuerpos convexos. 
Las convexidades, desde mi punto de vista, llaman más la atención, porque son prominentes y porque su forma atrae más. 
¿Quién no ha ido paseando por la calle y se ha girado para admirar unas convexidades?.
Las hay de todos los tamaños y para muchos suelen ser una fijación cuasi insana. 
Desde luego que las concavidades y las convexidades esta relacionadas entre sí. Una causa efecto sobre la otra, como todo término y su antónimo. Nada existe sin su antagonista. Ni Sherlock Holmes existiría sin Moriarti, ni el bien existiría sin el mal. 
Veamos. Alguien se fija en una convexidad y esta su vez tiene concavidad. Entonces surge un vínculo entre ellas. En el acercamiento que procede después del conocimiento, la convexidad, laxa, del uno aumenta y desea estar cerca de la convexidad del otro. Suele suceder que al final acaban juntos convexidad y concavidad.
Desde luego que la convexidad a veces cuando aumenta, sin razón aparente, tiene efectos contraproducentes en el individuo que la posee porque disminuye su capacidad racional. Así, escuchamos a menudo, "sólo os dejáis llevar por vuestra convexidad". Las progenitoras de las concavidades aleccionan desde pequeñas sobre este hecho. 
Está claro que entre estas dos clases, la perfección se encuentra en quien posee concavidad y convexidad, distinguiendo la convexidad como de otro tipo distinto al individuo convexo en su totalidad. 
De todas maneras existe otro tipo. Los denominados homocóncavos y los homoconvexos. Y es que cada cual se siente atraído o por su antagonista o incluso por su homónimo. 
En fin, cada cual elija su forma de vivir ya sea de manera convexa o cóncava, hay lugar para todos en este planeta que dicen que es redondo...

miércoles, 28 de agosto de 2013

Presento mi renuncia


YO RENUNCIO

Hoy quiero escribir sobre el poder de la renuncia.
La renuncia es una palabra muchas veces incomprendida. Intensa siempre. Nos confronta con nuestro ego, en primer lugar; con nuestras limitaciones, con la responsabilidad.
En algún momento u otro, todos hemos tenido que escribir una carta de renuncia. La gente renuncia a puestos de trabajo. La gente renunciar a los comités de la iglesia. Incluso los presidentes y pastores se encuentran escribiendo cartas de renuncia. Algunas cartas de renuncia son de varias páginas, y otros son sólo dos palabras de extensión, "Yo renuncio" Independientemente de la longitud o la redacción, alguien está diciendo que ya no desea hacer el trabajo o el cargo para el que fue encomendado hacer.
¿Por qué renunciar?
Cuando tus responsabilidades van en contra de tus ideales, aunque estos casos son muy difíciles de ver, sin embargo, cuando las políticas y cultura de la empresa contradicen tus ideales o creencias, la renuncia a tu cargo puede ser justificada, ya que un buen líder siempre se rige por sus principios morales e ideológicos
En la mayoría de los casos, es porque algo ha cambiado en su asignación. El trabajo se ha convertido en una decepción. Se sienten estafados sin dinero, la satisfacción laboral, el reconocimiento, la promoción, o en alguna otra área. Otras personas renuncian a tomar nuevas posiciones. Es asombroso cómo un individuo puede renunciar para aceptar un nuevo trabajo con el doble de sueldo y la mitad de las horas, pero en poco tiempo, muchos de ese grupo están deseando su antiguo trabajo…
El Papa Benedicto XVI validó el concepto del desapego en el nombre de una causa más justa y lo ha hecho desde el trono más poderoso del mundo. ¿Cómo así un hombre con tanta influencia cogió su ego, lo empaquetó con humildad, y escribió una carta en la que dijo hasta aquí llego, mis límites físicos impiden mi trabajo, me alejo, me voy… Leo la carta del Papa, y pienso en mi propia renuncia. Renunciar es soltar, es no creerse más de la cuenta, menos irremplazable. Es decir no soy inmortal, no soy omnipotente. Renunciar  es otra manera de triunfar porque significa ser consecuente. Es más grande la persona que sabiendo que su poder dice hasta aquí llego  que aquella que solo quiere vivir de su pasado glorioso sin dar la posta. La renuncia sin presión y solo por convicción de las limitaciones es muy poderosa porque valida la humildad. Generosos renunciantes hay pocos, prepotentes y soberbios que quieren quedarse eternamente en el poder son mayoría. Esa es la tremenda lección.

"Escoger un camino significa abandonar otros. Sí pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno"


» Paulo Coelho