sábado, 25 de abril de 2026

Cuando un amigo se va


Tu muerte no hizo ruido, pero dejó un silencio imposible. No escribo desde la tristeza, sino desde la memoria, donde sigues intacto. Porque morir es biológico; desaparecer, no. Y tú no has desaparecido.

Fuiste testigo de mis primeras rebeldías, y con tu presencia hiciste transitable una infancia enorme. Es injusto en que la vida siga sin quienes debían estar siempre. Pero soy terco: no te recuerdo como un final, sino como una suma de días auténticos.

Mientras dependa de mí, no habrá segunda muerte para ti. No es una despedida, es un reconocimiento: fuiste parte esencial de mi historia. Yo seguiré recordando.

No hay una tumba para ti y no sabia en que pequeño lugar debía depositar todo esto.

Dedicado a la memoria de Miguel Cortés "Huevito", mejor amigo que yo... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario