No crees en el noticiero de la 21:00 hr, desconfías de los noticieros de los diarios? Crees que el hombre no ha llegado a la luna y no te vacunaste contra el covid por temor a los chips. No estas sólo, no eres el único.
¿Qué tienen en común estas convicciónes? Sin caer en el simplismo o el encasillamiento, conspiraciones... Las teorías de la conspiración encuentran terreno fértil cuando la incertidumbre y la confusión dominan el debate público. Su atractivo no radica en su solidez, sino en su simplicidad: reducen fenómenos complejos a un relato único de engaño planificado, donde una minoría poderosa manipula la verdad para su propio beneficio. Este esquema narrativo se repite con mínimas variaciones y resulta convincente para quienes desconfían de las explicaciones oficiales, aunque pase por alto un principio básico del razonamiento crítico: que, en la mayoría de los casos, la explicación menos rebuscada suele ser la más plausible. Aun así, estas creencias persisten y se multiplican, no porque estén bien fundamentadas, sino porque ofrecen certezas emocionales en un mundo difícil de comprender y lleno de matices incómodos.
¿Y que creer? ¿Hay herramientas que permitan discriminar?
La Navaja de Ockham
La Navaja de Ockham es una herramienta de eficiencia lógica, pero no un detector de verdades absolutas. Su principio no favorece lo "más fácil" o corto, sino la explicación con menos supuestos innecesarios. El error común es confundir simplicidad con facilidad; si una explicación simple no explica todos los datos, es inútil. El corte debe dirigirse contra la proliferación de entes o hipótesis que no añaden valor predictivo (como teorías conspirativas que requieren logísticas imposibles y secretos absolutos).
Sin embargo, ser simple no garantiza ser verdad. Por ello, debe integrarse con el falsacionismo de Popper: usar Ockham para priorizar la explicación más económica como punto de partida, y luego usar a Popper para intentar refutarla. Solo si sobrevive a estos intentos, se fortalece. Ockham evita perderse en fantasías; Popper evita caer en el simplismo dogmático.


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